Vaendin-thiil, Vaendaan-naes (2)

agosto 12, 2007

letaliayrudain.jpg

[Cuevas de la Piedra en Flor,2 de Flamerule, 1372 CV Año de la Magia Salvaje]

[Luna llena Luna Llena ]

<<Os había dejado con la miel en los labios, pues nuestros héroes de la Orden de Jade se enfrentaban a una batalla como poco peligrosa. Los bardos siempre cantamos alabanzas a los que las ganan y los denominamos “valientes”, “héroes”, “gallardos”… pero no siempre los que regresan a casa vuelven con el corazón ligero. Es preciso sufrir las estocadas, rechinar los dientes ante el poder del Arte, correr como alma que llevan los dioses, y pelear con uñas y dientes para hacer historia. Y una vez más, nuestros protagonistas lo consiguieron.>>

Teseryne Truesilver
Hija de Talanthe Truesilver
Año de los Dragones Solitarios

Lya, Adrun, Celahir y Kelmer se enfrentaban a los Medio Elfos Renegados, un grupo de bandidos, secuestradores y salteadores de caminos que se movían de vestigio en vestigio élfico de la región para hacer lo que les venía en gana, extorsionando a los verdaderos regentes de aquellos territorios. Pero ahora se encontraban cara a cara con los representantes de la justicia.

La luz sobrenatural de las formaciones rocosas de aljez iluminó un combate largo y peligroso, en el que los bandidos, dirigidos por Letalia, una enfervorizada seguidora de la parte sombría de Silvanus que confundía a Kelmer con un seguidor de la Bestia, y su esposo, Rudain, un medio elfo explorador, sobrepasaban ampliamente en número a nuestros héroes. La actitud de aquella mujer, druida al igual que él y tan diferente a la vez, enfervorizó al druida de la Orden. Pasase lo que pasase no dejaría que Letalia saliese viva de allí. Pero las cosas no iban a ser fáciles; la voz de alarma dada por los cocineros había puesto sobreaviso a los renegados, que rápidamente pusieron en marcha su plan de defensa. Eran gente avezada en el combate en las cuevas, acostumbrados a huir al menor de los problemas, procurando evitar ser descubiertos. Mientras casi la mitad de los forajidos desalojaba sus pertenencias y escapaba por pasajes secretos que los llevaban hacia donde estaban sus caballos, Letalia y Rudain guiaban a un grupo de hombres y mujeres al encuentro con los intrusos: la Orden de Jade.

La mujer empleó todos los ardides posibles para debilitar al grupo, desatando el poder de la naturaleza salvaje sobre la pícara Lya, que esquivaba las andanadas de electricidad mágica con habilidad, peleando duramente contra los hombres de los Renegados. Kelmer se transformó en el cuello de botella del combate, frenando a tantos bandidos como podía en la parte más estrecha de la gruta. Su corpulencia y su escudo protegieron durante unos preciados instantes a sus compañeros hasta que se vio sobrepasado por el número de atacantes. Los Medio Elfos Renegados peleaban bien, equipados con las armas que habían arrancado de las antiguas ciudades Earlanni, y estaban acostumbrados a emplear el arco y las flechas. Bien compenetrados abrieron brecha en la defensa del hombre del norte y pudieron enfrentarse a Celahir y Adrun, mientras Lya hacía daño con sus certeras flechas desde la periferia del combate. El clérigo de Mielikki hizo acopio de valor y se defendió hábilmente con su maza, a pesar de recibir una pequeña herida en el muslo de la que le quedaría cicatriz. El druida de la Orden luchaba con dos enemigos a la vez, abrumado por la superioridad numérica. Sería Celahir Lissësúl í Elrohir de la familia Tasantir el que sacaba fuerzas de flaqueza y peleaba cual espada cantarina elfa. Acorralado entre varios enemigos, el mago paraba una y otra vez los envites de sus enemigos, intentando ganar la posición. Sin embargo esa era la oportunidad que esperaba Rudain, el co-líder de aquella banda de forajidos, que había tomado al altivo elfo como su primer objetivo. Desenvainando sus dos espadas se dirigió con sabida superioridad al mágico Tel’Quessir. Lya intentó pararle los pies con una flecha, si bien el medio-elfo la desvió en el último momento. Fue aquella distracción la que aprovechó Celahir para lanzar una estocada directa con su hoja larga hacia la garganta del bandido, que se encontró de frente con la muerte. Cercenada su aorta, sólo pudo ahogar un gemido ensangrentado mientras el elfo acaba con su vida. Quien si gritó fue su esposa, que enfurecida encauzó como loca toda su furia sobre el elfo. Los rayos abrasadores de la druida fueron un anticipo de lo que iba a suceder. Poco a poco Kelmer Lowoak, Lya y Adrun se iban desembarazando de sus enemigos, pero Letalia, amparada por la invisibilidad, apareció junto al desprevenido Celahir y le clavó su espada curva en el pecho. La mujer estaba como loca y daba estocadas a diestro y siniestro. Kelmer y Adrun intentaron ayudar al elfo, pero a pesar de los intentos de evitar que su aliento se escapase, no pudieron hacer nada. A una orden de la mujer, sus subalternos liberaron a la mascota, un enorme oso apodado Troll. Esa sería la gota que colmaría el vaso del combate.

La mole de músculos y furia se abalanzó sobre el seguidor de la Dama, que sufrió la embestida estoicamente, pero acabó dolorido. Adrun, mientras tanto, cubría la retirada de la elfa, que desesperada intentaba encontrar un hueco por el que trepar hasta la superficie y abandonar aquellas cuevas, en otro tiempo hermosas, y ahora impregnadas del olor de la muerte. El oso continuó persiguiendo a Kelmer, mientras Adrun le hacía ganar un poco de tiempo, interponiendo su orondo cuerpo entre ambos, y enfrentándose a la enfurecida Letalia. Sería de nuevo el poder de la Dama del Bosque el que permitiría al druida de nuestra compañía despistar al enorme animal que lo perseguía, confundiéndose con el entorno de la cueva y pasando a ser, a todos los efectos, una formación de hongos más del lugar. La bestia siguió su carrera encontrando una nueva presa, la pícara elfa que trepaba ágilmente por la humedecida pared, y que estuvo a punto de verse atrapada por las enormes garras del plantígrado. Una vez arriba intentó otorgar una oportunidad más a sus compañeros, entreteniendo al oso, y rompiendo entre sus manos el medallón de aviso a la Guardia que le había dado el Guantelete meses atrás. Tenía la esperanza de que un puñado de guardias podrían manejar la situación mejor que ellos.

* * *

En la cueva central, era Adrun de Mielikki el que se enfrentó a la druida, y con el poder de su fé la ordenó retroceder. Ésta, impelida por las propias fuerzas de la naturaleza que ella manejaba, se apartó del clérigo, amparándose junto a cuatro de sus secuaces, en un tosco puente de madera que unía ambos lados de una fosa subterránea. Kelmer aprovechó la oportunidad para regresar al lado del clérigo, pues Letalia no podía quedar impune y se sentía con la necesidad de recuperar el cuerpo de Celahir. No era un lecho apropiado para el mago aquella piedra fría. El hombre desanduvo sus pasos hasta encontrarse con Adrun. El páter lo miró con asombro cuando éste le hizo un gesto para que le acompañase en su venganza personal contra aquella seguidora desviada de la Naturaleza. Cuando llegaron al borde de la grieta, intentaron negociar.

Los elfos son míos. Son nuestra salvaguarda para después del verano. Su precio es alto en el mercado de esclavos – fue lo único que pudieron arrancar a la druida, que dolida por la muerte de su esposo tenía pocas ganas de parlamentar. Lo que siguió después fue una pelea sin cuartel en el borde de la grieta, con el oscuro abismo como espectador privilegiado. Kelmer y Adrun derrotaron a un par de forajidos para poder acercarse a la líder de aquel variopinto grupo. La mujer pagó pronto su castigo por robo y secuestro cayendo bajo la hoja luminosa de la Espada de Jade, que se le clavó en el corazón.

Al ver a su líder muerta, el resto de Renegados se rindió, desvelando la localización de las cuevas donde habían encarcelado a los elfos dorados. Adrun se quedó al cuidado de los prisioneros, atendiéndolos con palabras amables. Entre ellos una pareja de Ar’Tel’Quessir (siendo ella la hermana de Serindë) y un medio-orco del clan de la Luna Negra, todos preparados para ser vendidos como esclavos a la Hermandad de la Torre del Arcano, en Luskan. Pero aún quedaba un asunto que resolver por nuestros intrépidos héroes: el oso aún seguía en la cueva, y carecían del potencial para enfrentarse a él. Y entonces Adrun recordó la majestuosidad de Pinoespino, el ent pastor del Claro de las Fatas, y la hoja de sus ramas que portaba en su bolsa. Con cierta timidez, la rompió, y un polvillo dorado, brillante, fue transportado por el viento que corre entre las ramas de los árboles de la gruta oscura hasta cientos de millas al nordeste, donde el treant sintió la llamada de auxilio…

* * *

Lya aguardaba impaciente en el exterior de la Cueva de la Piedra en Flor, cuando se vió sorprendida por un par de enormes árboles que cobraban vida, y lentamente, como impulsados por una magia más antigua que cualquiera que se practicase en la actualidad, se lanzaban hacia el interior de la oquedad para enfrentarse con la bestia enorme que tapaba la salvación a Kelmer, Adrun y a los prisioneros. Los seis contemplarían algo que los mortales tienen pocas ocasiones de ver, un duelo de titanes entre los dos árboles gigantes y el prehistórico oso. El tronco de uno se quebró bajo los zarpazos de la bestia terrible, pero el otro árbol-viviente se las arregló para empujar al animal contra una roca, partiendo su cuello. Una vez finalizada su tarea, asentó sus raíces en la tierra de la cueva, tapando con sus frondosas ramas el acceso al lugar, y permitiendo a su vez una vía de escape para Adrun, el druida y los prisioneros rescatados. Cuando Kelmer salió con el cuerpo de Celahir sobre sus hombros, Lya apenas pudo reprimir un sollozo. Aquel elfo había sido muy amable con ella y le había ayudado mucho a intentar conseguir sus objetivos. Haría todo lo que estuviese en su mano para procurarle un entierro digno.

Con la amenaza resuelta y pese a las bajas, la compañía tomó rumbo al pueblo, en un silencio sólo roto por la agradecida Amarië. Se encontraron con una patrulla de nuestra Guardia, guíada por el nuevo Guantelete Isyanur Kyi’Sisnos, que había recibido la llamada de Lya Sinnaodel. El elfo dorado mostró su desdén abierto hacia la elfa lunar, a la que apodó carroñera, pero cumplió fríamente con su cometido y él y sus hombres los escoltaron a Aguasfuertes.

* * *

Los ritos por el fallecimiento de Celahir fueron sufragados por el elfo dorado rescatado, y se celebraron en su hogar, la escuela de Velti’Enorethal, según las costumbres de los Teu’Quessir. Los elfos iniciaron la velada con solemnes entonaciones a Corellon Larethian, Solonor Thelandira y otras deidades élficas. Los sacerdotes hicieron luego eco de los sentimientos de los compañeros y amigos de Celahir, encendiendo una vela por cada uno y entonando una plegaria. Los elfos allí reunidos observaron en reverente silencio hasta que terminaron las oraciones y luego entraron en erupción, más interesados en el vino, las canciones e incluso el romance que en la adoración de los dioses. El “servicio de adoración” prosiguió hasta bien entrada la noche y tan sólo se terminó cuando el último adorador se derrumbó agotado y se encaminó tambaleante de vuelta a casa. Quedó patente cuán diferentes eran las ceremonias de unos y otros elfos. La solemnidad y carencia de emociones de los elfos dorados, comprobada en la muerte de Caranthir, frente a la alegría y el reconocimiento de las acciones en vida de los elfos plateados. Lo que también sería diferente a partir de ahora sería la Orden de Jade sin su integrante arcano…muy diferente.

* * *

[Personaje] – [Ordinarios]+[Extras]+[Objetivos]+[Trasfondo]+[Interpretación]
  • Celahir [elpm Mag 3 – Draco] – Asesinado por Letalia, druida de Silvanus
  • 2250 Px + 0 + 0 + 0 + 0 = 2250 Px [8776 Px]
  • Adrun [hm Cle [Mielikki] 2 – David/PNJ]
  • 2250 Px + (-560 Px [PNJ]) + 0 + 0 = 1690 Px [4230 px]
  • Kelmer [hm Dru [Mielikki] 4 – Orlak]
  • 1950 Px + 0 + 0 + 700 = 2650 Px [10975 Px]
  • Lya [elpf Pic 3 – Anuk]
  • 2250 Px + 0 + 0 + 0 = 2250 Px [6785 Px]

MPJ: – Kelmer Lowoak

Ilustración Letalia y Rudain, por Foxfires/AimeEstewart (Deviantart)
Anuncios

5 comentarios to “Vaendin-thiil, Vaendaan-naes (2)”

  1. Draco Says:

    Treehaven, Segundo día de Flamerule del Año de la Magia Salvaje.

    Agundo sintió un dolor punzante en el pecho y tubo que apoyarse en la vieja mesa para no caer. Su joven aprendiz dejó el libro que estaba estudiando para auxiliar a su maestro.
    – Sahif, estáis bien.
    – He… he notado un perturbación. Como no había sentido desde…
    – ¿Una perturbación?
    – Temo que Celahir haya muerto.
    – ¿También Cel? ¿Qué habrá ocurrido?
    – No lo se, pero creo que es hora de enviarle a él a Aguasfuertes.- Dijo señalando un libro forrado en cuero negro, sin marcas, que descansaba en una mesita auxiliar.
    – ¿A él? Pero aún está en Ten’Vendrishel.
    – Pues será mejor avisarle de inmediato. Debe ir a Aguasfuertes tan pronto como sea posible.

    ……..

    Celahir, el tercer arcanista elfo, ha muerto. Algo huele a podrido en Aguasfuertes y alguien debe averiguar lo que es. Y acabar con ello si es posible.
    El cuarto arcanista elfo está en camino a Aguasfuertes.

    El grupo necesita alguien con magia arcana y con el cariz que está tomando la campaña, mejor que sea elfo. Sin embargo, permitidme un descanso. Drachenn, el guerrero semiorco tomará el relevo un tiempo. Cuando muera, será el momento de la llegada del elfo, y si no muere, bueno, será que el arcanista no es necesario.


  2. Por cierto, siguiendo esta regla:
    el semiorco empezaría con 1000 Px, dado que la media del grupo que ha participado en las últimas 3/4 aventuras es de 2 y pico.

  3. lyasinnaodel Says:

    Bueno, ahora toca la complicada tarea de comentar la partida… encima dividida en dos fases.
    Sinceramente si solo contara la primera semipartida me votaria a mi misma aunque solo fuera por pelear coherentemente mas como lya que como anuk, pero en fin las cosas cambiaron mucho de una partida a otra asi que vamos por fasciculos como siempre.
    Con la a de Adrun, milikito oficial nº2, no se hasta que punto es logico que un clerigo de lathan… mieliki tenga menos honor que un picaro, pero despues de todo logro lo que quiso,y aunque no logro construirse una casita en la playa lucho bien, incluso cuando no estaba dejando el pj bien preparado con sus conjuros que sin duda fueron más que valiosos; aun asi no es suficiente para ser el ganador.
    Vamos a por Celahir quien se gano el voto a pulso en ambas partidas a pesar de su desgraciada muerte, el si que logro lo que quiso y encima hizo que ni siquiera pareciese idea suya, por desgracia nunca sabremos que andaba buscando. En combate fue epico, una espada larga volando nunca habia impresionado tanto, y otros muchos detalles que merecen mencion, sin embargo ser el rematador del marido de la druida (2 druidas zumbaos de 3…) le costo la vida, le echare de menos sin duda, pero pragmaticamente no voy a darle mi voto oficial, solo el honorifico.
    Kelmer, milikito oficial nº1, la primera partida la verdad no me impresiono ni siquiera recuerdo que hizo aparte de mandar a Lya a cuenca con lo de la torre, pero en la segunda partida logro completar la mision y sobrevivir cuando sinceramente las posibilidades eran bastante remotas… un cactus muy util la verdad, definitivamente dio un giro e hizo una jugada maestra, asi que le dare mi voto al milikito.
    Sobre lya poco decir la timaron de mala manera por una lucha que no era la suya, en el combate se arriesgo lo justo y se largo ante la mas minima sombra de peligro mortal, despues de todo deberia estar en el bosque en una torre, a ver que pasa en las proximas aventuras.
    conclusion 1 minipunto para orlak

  4. Draco Says:

    No hay mucho que añadir al comentario de la partida anterior. La verdad es que esta fue poco más que el combate, aunque hubo algo más al final…

    En el combate, el mejor Celahir, jeje.
    Los demás no lo hicieron mal. Pero, aunque Celahir debería recibir el voto, sería un desperdicio, supongo. Así, por su actuación tanto durante como después del combate principal, voy a dar mi voto a Kelmer.


  5. A falta de un voto/comentario de Orlak, que espero haga para que se haga efectivo, el MPJ de esta semana (doble) es Kelmer Lowoak.
    Por tanto se lleva 175 Px * 4 niveles = 700 Px.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: