Los Reinos Olvidados

julio 26, 2007

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Entre los tesoros más apreciados por los aventureros de todo el mundo, y en especial los que recorren el Norte y la Frontera Salvaje, están los mapas. En Velti’Enorethal conservan muchos de estos trazos sobre pergamino que nos dejan transportarnos a tiempos pretéritos y perdernos en las lindes y fronteras de Reinos otrora poderosos y hoy en día olvidados. A continuación tan sólo una reseña.

Delzoun.- Reino enano, caído en el año -100 CV.
Earlann.- Reino elfo
Ammarindar.- Reino enano
Netheril.- Imperio humano que destacaba en la magia
Everska.- Reino elfo
Ducado de Hunnabar.- Ducado enano
Illefarn.- Reino elfo
Dardath.- Reino enano
Ardeep.- Asentamiento elfo.

El primer florecimiento

Durante milenios, los elfos dorados habitaron en Illefarn (donde ahora está Aguas Profundas) y en Eaerlann (a lo largo del Río Resplandeciente). Desde sus adornadas ciudades-bosque comerciaron con las emergentes naciones humanas como Netheril e Illusk, y repelieron los ataques de las razas de trasgos. Mientras tanto, los clanes de enanos se unieron formando la nación de Delzoun, llamada así por el enano que forjó la unión. La nación, que existió primeramente bajo tierra, se extendía desde las Montañas de Hielo hasta las Montañas Bajas. El Paso de la Luna Plateada era su frontera oeste y el Mar Estrecho era su costa oriental. Los orcos llegaron desde la Columna del Mundo pero sufrieron una gran matanza por parte de los elfos. Hoy por hoy, éste es un hogar y una fortaleza para los orcos y razas similares.

 

Las Guerras de la Corona

Los humanos inmigraron en tropel desde el Mar Brillante hasta la Costa de la Espada. Se convirtieron en marinos, batiéndose con el mar hasta Moonshaes, Mintarn, Ruathym y las islas del norte. Los elfos se enzarzaron en una incesante guerra contra los humanos y los orcos tomaron posesión de las ruinas resultantes. Tal vez la mayor calamidad que aconteció a la Gente Justa fue la Tragedia Oscura, una magia asesina que tomó la forma de una oscura nube ardiente. Ésta envolvió el reino de Mieyritar, y al desaparecer unos meses más tarde ya no vivía ni un solo elfo, ni quedaban árboles. Solamente quedó un extenso páramo desierto: el Alto Páramo.

 

No fue todo oscuro para los elfos. Aunque en retirada, a medida que las hordas de humanos bárbaros y de orcos aumentaban en fuerza, su poder crecía en la Corte de los Elfos y en Evereska (que ha permanecido como fortaleza hasta hoy). Creían en la idea de una colaboración entre enanos, humanos bondadosos y otros elfos en convivencia mutua contra los orcos, los humanos indeseables y la marea de bestias (ogros, trasgos gigantes, trolls, trasgos, gnols y criaturas no humanas) dirigidos por el creciente poder de los gigantes. Asombrosamente, en al menos tres lugares (los Reinos Caídos y las ciudades de Luna Plateada y Mito Drannor) consiguieron su objetivo.

 

Al este, en las arenosas costas del tranquilo y brillante Mar Estrecho, las aldeas humanas de pescadores crecieron hasta convertirse en pequeñas ciudades, que después se unirían como la nación de Netheril. Los sabios creen que los pueblos pescadores fueron unificados por un poderoso hechicero humano que había descubierto un libro de gran poder mágico que había sobrevivido desde los Días del Trueno, un libro que la leyenda llama los Pergaminos Sombríos. Bajo este hechicero anónimo y los que le siguieron, Netheril creció en poder y gloria, convirtiéndose en el primer país humano del Norte y en el más poderoso. Dicen algunos que este descubrimiento marcó el nacimiento de la brujería humana, ya que antes de ese momento la humanidad sólo disponía de chamanes y doctores brujos. Durante más de 3.000 años Netheril dominó el Norte, pero ni siquiera sus legendarios hechiceros fueron capaces de detener su destino final.

 

Historia reciente del Norte

En los decadentes meses de verano de 1367, una inmensa horda de orcos descendió desde la Columna del Mundo, con rumbo al sur en un intento por introducirse en las tierras de comercio del Norte. Este ejército de orcos, dirigidos por el rey Greneire, se abrió camino hacia el sur entre el Bosque de la Luna y el Bosque Frío, deteniéndose justo en las afueras de la Ciudadela de las Flechas.

 

El rey Obould, gobernador orco de la Ciudadela de las Flechas, estaba aterrado ante la perspectiva de otra horda de orcos, a pesar del hecho de que sabía que debían trabajar codo a codo contra los humanos del Norte y la prole del Alcázar de la Puerta del Infierno. Sus chamanes tribales, sin embargo, habían estado prediciendo una caída traicionera de la ciudadela y le comunicaron al rey que otros orcos acabarían con él.

 

De este modo, fue un día gris cuando el rey Greneire y su horda de 150.000 orcos aparecieron en las llanuras en el exterior de la Ciudadela de las Flechas. El rey Obould anunció a sus seguidores que esta horda había sido enviada para expulsarlos de su hogar y para mandarlos a trabajar como recogedores en las llanuras. Él prometió que, poniendo a Gruumsh por testigo, la Ciudadela de las Flechas acabaría con estos orcos traidores “como elfos durante un festival”.

 

Durante cuatro meses, los 40.000 orcos se mantuvieron firmes. Hubo asalto tras asalto contra los altos muros de la guarnición, pero los orcos atacantes perdían más que los defensores. No obstante, las condiciones de vida dentro de los muros, no demasiado buenas para comenzar, les supuso muchas pérdidas.

 

La batalla por la Ciudadela de las Flechas culminó durante la primera semana de Uktar. A medida que otro ligero manto de nieve parecía querer enterrar a todos los orcos juntos, el rey Greneire lanzó todo el ejército que le quedaba contra la ciudadela, que hicieron derribar sus puertas y enfrentarse orco contra orco en una ráfaga de espadas. Cuando los dos reyes orcos se buscaban el uno al otro a lo largo de las murallas, la ciudadela comenzó a arder.

 

Los orcos que sobrevivieron a la batalla aún hablan de la destreza sobrehumana de los dos reyes mientras luchaba el uno contra el otro ante sus tropas. Sin embargo, finalmente el rey Obould atravesó a Greneire con su espada larga, aunque Obould estaba gravemente herido en el momento en que Greneire expiró su último aliento. Los orcos se lanzaron de nuevo a la lucha y nadie está muy seguro de lo que aconteció al rey Obould.

 

A través del humo y la nieve surgieron los vencedores del conflicto: los enanos del Clan Corona de Guerra junto con un contingente de tropas de la Luna Plateada. Entrando a la carga por las destrozadas puertas, estos nuevos atacantes derrotaron con rapidez a los exhaustos orcos de la ciudadela, que corrieron a escabullirse en el desierto.

 

El rey Emerus Corona de Guerra gobierna ahora en la Ciudadela de las Flechas, aunque los enanos la llaman ahora por su antiguo nombre, Felbarr. Sin embargo, la mayoría de los del Norte aún tienden a referirse a la ciudad como la Ciudadela, esperando ver tal vez si podría resistir la siguiente horda de orcos. El rey Corona de Guerra ha hecho un llamamiento a todos los enanos para que colaboren en la defensa de la ciudadela, y noticias sobre un nuevo filón de oro y plata se han extendido por las comunidades de enanos.

 

El éxodo de los elfos

Esta época dejó atrás las fortalezas maduras de los elfos para ser saqueadas por parte de los humanos y los orcos. Cuando los elfos decidieron abandonar el Norte para viajar a Siempreunidos, sus talleres desaparecieron rápidamente, dejando sólo lugares como el Viejo Camino y un puerto en ruinas en el Bosque Alto para marcar el paso de Eaerlann. Y sin embargo no fueron sólo los elfos quienes desaparecieron de sus hogares de toda la vida. La nación humana de Netheril también se mantuvo en la antesala de la historia.

 

La muerte llegó a Netheril en forma de desierto, devorando el Mar Estrecho y dispersándose para llenar sus orillas de polvo seco y arena. La leyenda cuenta que cuando los grandes hechiceros de Netheril se percataron de que su país estaba perdido, lo abandonaron y a sus compatriotas, huyendo a todos los rincones del mundo y llevándose con ellos los secretos de la hechicería. Lo más probable es que ésta fuese una migración lenta que comenzó hace 3.000 años y llegó a su fin 1.500 años más tarde.

 

Cualquiera que sea la verdad, los hechiceros ya no volvieron a vivir en Netheril. Al norte, la otrora majestuosa fortaleza de los enanos en Delzoun pasó por días realmente duros. Luego los orcos se lanzaron a la carga. Los orcos siempre han sido enemigos en el Norte, saliendo de sus agujeros en tropel cada pocas decenas de generaciones, puesto que sus guaridas normales ya no pueden acoger a todos los que nacen. Esta vez salieron a la carga de sus cavernas en la Columna del Mundo, de las minas abandonadas de los Picos Grises, de las enaneras perdidas de las Montañas de Hielo, de las criptas de las Montañas Bajas y de las entrañas de las Montañas de la Alta Luna. Nunca antes se había visto tal desbandada de orcos. Delzoun se desmoronó antes de esta gran embestida y fue conducida sobre sí misma. Netheril, sin sus hechiceros, fue borrada de la faz de la historia. Los elfos de Eaerlann resistieron solos el brutal ataque, y con la ayuda de los ents de Turlang y otros aliados anónimos, pudieron evitar los días finales de su país durante unos cuantos siglos más.

 

En el este, Eaerlann construyó la fortaleza de Ascalcorno y la cedió a los refugiados de Netheril, ya que sus seguidores levantaron la ciudad de Karse en el Bosque Alto. Los que huyeron fundaron Llorkh y Aguasfuertes. Otros vagaron por las montañas, colinas y páramos al norte y oeste del Bosque Alto, convirtiéndose así en antepasados de los Uthgardt y fundadores de Argluna, Everlund y Sundabar.

 

La expansión de los humanos

 

Los adaptables humanos hicieron uso de la magia que pudieron arrebatar o aprender de los Pueblos Orgullosos para derrotar a todos los enemigos, rompiendo (durante un tiempo) el poder de los gigantes y los orcos. Se fundó Aguas Profundas. El último de los elfos de pura sangre se extinguió, resultado de los continuos matrimonios con humanos.

 

En el lejano oeste, también habitaron los hombres: sabios y listos primitivos llamados los Cazadores del Hielo. Vivieron de forma sencilla en la costa desde tiempos inmemoriales, incontables generaciones antes de que los primeros fundadores de Netheril llegaran a la orilla oeste del Mar Estrecho. Sin embargo, este pacífico pueblo cayó presa de otra invasión desde el sur: ordinarios barcos que transportaban a una raza de hombres altos y de pelo rubio que echaron a los Cazadores del Hielo de sus tierras ancestrales.

 

Esta raza, conocida como los Norteños, extendieron granjas y aldeas a lo largo de la costa desde las orillas de Aguas Tortuosas hasta las gargantas del Mirar. Los guerreros norteños expulsaron a los Cazadores del Hielo bien lejos hacia el norte, obligaron a las familias de trasgos a regresar a sus guaridas de la montaña e instigaron el último Consejo de Illefarn. Tras los 500 años que siguieron a la llegada de los norteños, Illefarn dejó de existir: sus residentes habían emigrado a Siempreunidos.

 

Desde la Costa, los Norteños navegaron hacia el oeste, reclamando y estableciendo colonias en las principales islas occidentales de Ruathym y Gundarlun, extendiéndose con el tiempo a todas las islas del mar del norte. Otros emigraron hacia el norte, pasando la Columna del Mundo, y se convirtieron en los auténticos bárbaros salvajes del Valle del Viento Helado.

 

En los siglos siguientes, Ascalcorno se convirtió en el Alcázar de la Puerta del Infierno cuando cayó en manos de desalmados, y Eaerlann pereció bajo el ataque de una nueva horda de orcos. Los elfos huyeron al sudeste, uniéndose a los Norteños, descendientes de los de Netheril, y a los enanos para formar lo que más tarde se conocería como el Reino Caído. Este reino tuvo corta vida y se derrumbó bajo la siguiente invasión de los orcos.
El poder de los hombres

 

A lo largo de la costa, en lo que una vez fue la comunidad élfica de Illefarn, la humanidad se alzó una vez más en el poder. Los mercaderes del sur, tribus del Norte y marinos de las islas occidentales habían creado un pueblo en torno a una zona comercial de un puerto de aguas profundas, conocido al principio como el Fuerte de Nimoar por el caudillo Uthgardt, cuya tribu tomó y fortificó el destartalado pueblo. Nimoar y sus sucesores, conocidos como los Señores de la Guerra, dirigieron a los hombres de Aguas Profundas (como los conocen los capitanes de los barcos) en una batalla que se perdió lentamente contra los trolls. En una batalla climática final, los trolls rompieron la vieja estacada y todo parecía perdido; hasta que la magia de Ahghairon de Luna Plateada inclinó la balanza contra los trolls, destruyéndolos y dispersándolos.

 

Ahghairon, heredero de la herencia y del saber de Netheril, se quedó en Aguas Profundas y a los 112 años volvió a salvar la ciudad, esta vez de él mismo. En esto, creó a los Señores de Aguas Profundas. La ciudad creció hasta hacerse la más grande del Norte, posiblemente en todo Faerun. Con Aguas Profundas como firme ancla, la civilización creció paulatinamente hasta meterse en el desierto. Illuskan (ahora Luskan) fue capturada por los orcos. Aguasfuertes, Llorkh, Triboar, Ensillada Larga, Secomber y otras ciudades más fueron colonizadas por los pioneros de Aguas Profundas, financiados por familias de mercaderes aguaprofundianos.

 

1368, Año del Estandarte

 

Mientras los enanos se disponían a pasar el invierno en su ciudad reclamada de Felbarr, un grupo de aventureros promovidos por el Zhentarim irrumpió en la Caverna del Gran Gusano, asesinando a Elrem el Sabio, jefe chamán de la tribu del Gran Gusano. Mientras los guerreros de la tribu descendían hacia los malvados aventureros, la magia por teletransportación hizo desaparecer al menos a tres de los responsables, así como una gran cantidad de tesoros robados a Elrem.

 

Según Themrin, el actual chamán de la tribu, Elrem, prometió “cuidar de la tribu en espíritu ahora que mi forma mortal ha sido destruida”. A pesar de reafirmar las palabras de Elrem, la tribu pasó por un invierno opresor que incluía nieve pesada, escasa cacería y moral baja.

 

Los visitantes de confianza al campamento bárbaro afirman que Themrin y Gweshen Talistars “Mano de Hierro” llevan un tipo de armadura hecha con escamas de Elrem. Este uso del cuerpo del antiguo chamán como “protección” fue supuestamente mandado a través un sueño. La armadura se parece más a una armadura de cuero flexible, pero parece desviar los golpes y proteger tanto como un arnés completo.

 

Nesme vaticinó un aumento drástico en el número de ataques de los trolls en los Páramos Eternos, y diversas fuentes confirman que algo está expulsando a los trolls de los páramos. Sea lo que sea que esté tras el éxodo de los trolls, está destinado a permanecer en el más absoluto misterio, mientras que los grupos de aventureros se consumen contra el interminable surtido de trolls que huyen de la ciénaga.

 

En el más sorprendente movimiento del año, la tribu del Oso Azul, guiada por el chamán/caudillo Tanta Hagara, marchó sobre la perversa fortaleza del Alcázar de la Puerta del Infierno. Mientras que varias fuentes predecían que habría una breve lucha por el control de la ciudad, Tanta Hagara surgió como nuevo gobernante de la misma.

 

1369, Año del Guantelete

 

El tumultuoso clima del Alcázar de la Puerta del Infierno continuó proporcionando actividad aventurera. Un grupo de Harperos se infiltraron en la ciudad utilizando mantos mágicos y revelaron que Tanta Hagara era en realidad un annis. Sin embargo, esta revelación no hizo perder el respeto de la tribu del Oso Azul por su poderoso caudillo, y la ciudad respondió al desenmascaramiento atacando a las caravanas de camino a Sundabar. Además, unas cuantas fuerzas expedicionarias de tanar’ri fueron enviadas para saquear la Ciudadela de las Nieblas, Sundabar y Luna Plateada. Tanta Hagara informó a sus “tropas leales” que existían puertas en estas ciudades que permitirían a otros tanar’ri “¡uníos a nosotros en las gloriosas batallas que están aún por venir mientras tomamos el control de todo el Norte!”

 

Alustriel lanzó poderosos conjuros mágicos en la defensa de Luna Plateada contra los tanar’ri invasores y la propia ciudad no sufrió ningún daño a causa del ataque. El Señor de la Niebla de la Ciudadela de las Nieblas ayudó además en la defensa de la ciudadela, aunque los rumores aún hablan de la colaboración de los treants del Bosque Alto.

 

Sundabar padeció el ataque del Alcázar de la Puerta del Infierno, pues los desalmados atravesaron los muros y causaron estragos en las calles de la ciudad. Mientras los aventureros luchaban contra los desalmados, Yelmo Amigo de los Enanos dirigió un gran contingente de la guardia de la ciudad para llevarse lo que quedó de Sundabar. Sin embargo, los desalmados del Alcázar de la Puerta del Infierno abandonaron la ciudad con la satisfacción de saber que la habían dejado en llamas. No obstante, en dos días las llamas se apagaron y Sundabar ha sido reconstruida tras el ataque.

 

Por medio de Eleasias, los rumores de que Turlang, el poderoso ent que reside en el Bosque Alto del norte, estaba defendiendo activamente los bosques cercanos a la Ciudadela de las Nieblas llegaron a oídos de Tanta Hagara, la bruja gobernadora del Alcázar de la Puerta del Infierno. También se percató de que Turlang estaba ayudando al Señor de la Niebla, y la creencia de que la Ciudadela de las Nieblas disponía de un artefacto de otro nivel no vino sino a aumentar el interés de la bruja.

 

Tanta juntó una gran fuerza que constaba de más de 100 tanar’ri y otros desalmados, además de 500 miembros de la tribu del Oso Azul para arrasar la Ciudadela de las Nieblas. Pero mientras las fuerzas del mal marchaban de camino al Bosque Alto, el Señor de la Niebla puso en movimiento su propio plan. Dos agentes Arpistas, un bardo llamado Cryshana Cañada de Fuego y un sacerdote de Mystra conocido como Víbora Hechicera, se infiltraron en el Alcázar de la Puerta del Infierno disfrazados de miembros de la tribu del Oso Azul. Cada uno portaba consigo un artefacto de otro nivel llamado el Cristal del Guardián de la Puerta.

 

El Cristal del Guardián de la Puerta es un artefacto con forma de estrella de tres puntas que está hecho de ónix y un metal desconocido que se entrelaza a través de la gema. Cada una de las puntas de la estrella es una pieza separada que se puede combinar con las demás para crear el artefacto o separarse para formar tres poderosos elementos mágicos. Aunque el cristal puede utilizarse de diferentes maneras, fue creado en principio para abatir las defensas, incluyendo mythals y otras poderosas protecciones. Según la leyenda, lo creó un poderoso mago que lo utilizaba para inutilizar los poderes a los sacerdotes, despojándolos de su habilidad de expulsar muertos vivientes y neutralizando la magia nigromántica dentro de un radio de 80 kilómetros.

 

El Señor de la Niebla hacía un uso diferente del Cristal del Guardián de la Puerta, pero necesitaba voluntarios que le ayudasen a colocar dos fragmentos del cristal en los lugares precisos dentro de la ciudad fortificada del Alcázar de la Puerta del Infierno. En particular, necesitaba a dos personas que estuviesen dispuestas a arriesgar sus vidas para exterminar por siempre a los desalmados del Alcázar de la Puerta del Infierno. Víbora Hechicera y Cryshana aceptaron la misión suicida. Sosteniendo las piezas de cristal, los dos Harperos esperaron al Señor de la Niebla para activar la magia con su tercera pieza, poniendo así en marcha la magia que destruyese en pedazos el Alcázar de la Puerta del Infierno. Cuando un llameante fulgor de energía púrpura iluminó los cielos sobre el alcázar, ninguno de los que estaban en el baluarte de los desalmados tuvo tiempo para preguntarse qué estaba pasando.

 

El poder del Cristal del Guardián de la Puerta obligó a las protecciones a romperse sobre la ciudad, provocando un estruendo que hizo temblar el suelo en 160 kilómetros a la redonda. Tan pronto como los guardias que rodeaban el Alcázar de la Puerta del Infierno se desplomaban, el cristal liberó la energía mágica en una explosión que destruyó todos los edificios de la ciudad, sin dejar nada excepto pequeños cascotes de roca en el lugar donde una vez se alzaba el Alcázar de la Puerta del Infierno. Ni una sola criatura se movía entre los restos; todo yacía inerte y en calma.

 

La fuerza de los tanar’ri del Alcázar de la Puerta del Infierno no estaba segura de lo que había ocurrido, pero había sentido el estremecimiento del Cristal del Guardián de la Puerta cuando fue activado. Sin embargo, luchaban por sus propias vidas mientras los treants, korreds, centauros, sátiros, dríadas y otras criaturas del Bosque Alto, incluyendo a los defensores de la Ciudadela de las Nieblas, le hacían caer a golpes en la húmeda tierra. Uno de los gobernantes del Norte más destacados cayó en la batalla, pero se llevó al menos a seis tanar’ri con él a la tumba. Faurael Martillonegro, el señor protector de Triboar, cayó junto a sus tropas casi al final del conflicto.

 

Semanas después de la batalla final con el Alcázar de la Puerta del Infierno, los ents bloquearon el paso más al norte en la confluencia de los ríos Sangre del Corazón y Delimbiyr. Aunque a los ents poco les preocupa el paso de cazadores y aventureros por la zona, expulsan a todas las caravanas que intentan cruzar en dirección norte hacia Sundabar, y éste no es un tema sobre el que los treants estén dispuestos a negociar.

 

En otro contratiempo atribuido a Turlang, el Paso de la Losa fue bloqueado por una tremenda avalancha. Esta última calamidad taponó el acceso al Altovalle a cualquier gran ejército que se preciase. Los viajes a la zona anteriormente ocupada por el Alcázar de la Puerta del Infierno han quedado limitados solamente a aventureros y viajeros osados.

 

El Señor de la Niebla ha sido cuestionado continuamente por algunos de los más poderosos hechiceros de los Reinos, incluyendo Elminster del Valle de las Sombras y Khelben Arunsun acerca de la actual ubicación del Cristal del Guardián de la Puerta. Casi todas las fuentes afirman que las piezas del cristal se han esparcido de nuevo por las llanuras, pero nadie está seguro de ello.

 

Cerca de Nesme, se reveló el origen del éxodo de los trolls. Gigantes de la niebla y de las nubes se han establecido en el páramo, expulsando a los trolls de estas tierras. Aunque se ignora cuántos gigantes residen en el Alto Páramo, se cree que son varios cientos. Ahora una densa niebla se cierne continuamente en el aire de los Páramos Eternos, incluso más persistente y densa que la neblina existente antes de la llegada de los gigantes. Muchos creen que estas nuevas nieblas son obra de los gigantes de las nubes, pero nadie parece estar seguro.

 

Alustriel de Luna Plateada envió un destacamento de guardias para explorar la frontera oriental del páramo, y regresaron con la noticia de que un grupo de unos 20 gigantes de la niebla que eran “amables y muy amistosos” habían establecido su residencia en una zona anteriormente infestada de trolls.

 

Sin embargo, los guardias de la vecina Nesme no fueron tan afortunados al adentrarse en un clan de violentos gigantes de la niebla y de las nubes lanzadores de piedras que casi diezmaron su unidad. Además, un grupo de aventureros se arrastraron hasta Nesme con terribles quemaduras, informando de que se habían topado con un dragón negro en un campamento de gigantes de la niebla. Con todo, parece que tanto los gigantes buenos como los malos han hecho del páramo su hogar.

 

1370, Año de la Jarra

 

Incluso antes de que la primavera embelleciese el Salvaje Norte, rumores de treants concentrándose en masa en el Bosque Alto han llegado a todas las ciudades norteñas. Parece que todas las criaturas del bosque se han movilizado para restaurar el Bosque Alto tras la caída del Alcázar de la Puerta del Infierno. Sin embargo, algo debe residir aún bajo las ruinas del Alcázar, ya que la Compañía del Corazón Cansado nunca emergió de las profundidades de la ciudad. Los ents han bloqueado desde entonces la entrada a las ruinas, sellando todo el mal que pueda acechar bajo las profundidades lejos de la vista del hombre.

 

Pero existe también otra actividad en el Norte. Luskan aún flirtea con la guerra, tentando a las ciudades vecinas y, sin embargo, quedándose bajo la ira de Aguas Profundas. Los bárbaros aún se preparan en el norte para lanzar la ofensiva en inocentes incursiones en sus propiedades sagradas. Continúan circulando rumores de que agentes del Zhentarim recorren las Tierras Caídas en busca de grandes poderes mágicos de la antigua Netheril. Aún abundan los aventureros en la Frontera Salvaje.

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Una respuesta to “Los Reinos Olvidados”

  1. Paradise Says:

    Genial, muchas gracias por postear esto, yo jugué a IWD.


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